BUSCAD MI ROSTRO


El Señor a través del salmo 26 nos dice: "Oigo en mi corazón: "Buscad mi rostro". Tu rostro buscaré, Señor; no me escondas tu rostro." Este debería ser nuestro mayor deseo durante esta Cuaresma y a lo largo de toda nuestra vida, buscar el rostro de Dios. La santidad no es, como nos recuerda el Papa Francisco, una colección de virtudes o de hechos extraordinarios, sino la comunión con Dios. El santo es el amigo de Dios, aquel que entra en la intimidad con el Señor. Es el que sabe encontrar el rostro de Dios en todos y en todas las circunstancias y acontecimientos de su existencia. Jesús nos ha dicho que busquemos y encontraremos, pues el que busca halla. ¿Buscas realmente el rostro de Dios? Si lo haces ten la plena seguridad que lo hallarás, pues la Palabra de Dios es firme y segura. Es la invitación del Señor que resuena en nuestros corazones: "Buscad mi rostro". No dejes de buscarlo, él también busca tu rostro, no se lo escondas como nuestros primeros padres porque habían pecado. Él no rehuye tu mirada. Mira su rostro y verás sus ojos llenos de ternura y de misericordia por ti.

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