HACIA LA PASCUA


La Cuaresma es el camino hacia la Pascua. También nuestra vida es un camino hacia la Pascua definitiva en la Jerusalén del cielo. Somos peregrinos que caminamos a la luz de la fe hacia el encuentro último con Dios. Hay una canción que cantamos estos días en la parroquia que dice: "Contigo vamos, Señor Jesús, hacia la Pascua, hacia la luz..." Es cierto, vamos hacia la luz que es Cristo, pero aún con esta luz, habitamos en tinieblas y en sombra de muerte. El pecado oscurece nuestra vida. La gracia de Cristo disipa estas tinieblas porque él ha dicho de sí mismo que es la luz del mundo.  Al igual que el nuevo amanecer rompe las tinieblas de la noche, así Cristo romperá a brillar como la aurora en el último día, y su luz jamás conocerá ya ocaso alguno. Permanezcamos en la luz de Cristo, seamos hijos de la luz y caminemos guiados por esta luz mientras todavía es de noche.

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